Luz, vuelvo a ver luz al fondo de este oscuro pasillo.
Luz porque vuelvo a creer en la bondad de la gente.
Luz que tu sonrisa ha hecho resurgir,
Luz que devuelve la vida a este corazón moribundo.
Corazón que late por un nuevo encuentro con tu mirada.
Gracias por este fin de semana.
Gracias por devolverme la ilusión.
domingo, 28 de noviembre de 2010
lunes, 4 de octubre de 2010
Notas de un Piano
Notas de un piano resuenan en mi mente. Notas en armonía juegan con mis oídos dirigiéndome sin cesar a una habitación donde no entraba hacía muchos años.
…
Cierro la puerta de la calle por la que acabo de pasar y dejo mi mano posada en el paraguas empapado por la lluvia que cae en el exterior de mi desierta casa. Me quedo parado un momento mirando el pequeño recibidor de mi casa. Todo sigue igual pero a la vez tan distinto. Guardo el paraguas en el paragüero que se encuentra al lado del mueble de la entrada. Solo otro paraguas lo acompaña, otro paraguas lleno de polvo y que no ha cambiado de posición en todo este tiempo.
Entro en la cocina y enciendo la luz para apartar las tinieblas que me rodean, aunque la luz no las aleja del todo puesto que siguen ahí, esperando. Me preparo un té caliente. El calor inunda mi cuerpo son cada sorbo de ese delicioso té que solo me tomo en ocasiones especiales. Hoy siento que es una ocasión especial puesto que hoy te siento todavía más cerca de mi.
Dejo que el vapor del té inunde mi cara y me reconforte con su dulce aroma, ese aroma tan especial que me trae recuerdos del fondo de mi mente, recuerdos que me resultan a la vez tan placenteros y dolorosos. No siento que el calor inunde mi cuerpo como cuando tú me acariciabas la piel con tus suaves y poderosas manos, pero por lo menos he alejado el frio que inundaba mi helado y dañado corazón por la impetuosa lluvia exterior.
Dejo la taza de té en el fregadero, ya la fregaré mas tarde. Me dirijo al cuarte de baño para quitarme las ropas mojadas y secarme el cuerpo mojado. Cruzo la sala de estar en dirección al baño y me encuentro con el sillón q nadie ha tocado desde que te fuiste. Si acercase la nariz a la lustrosa piel del sillón podría distinguir todavía tu aroma en él. Cuando el dolor y la soledad pueden conmigo llego a encontrar consuelo si me acurruco entre sus suaves brazos y dejo mi mente divagar a los recuerdos forjados en esa sala.
La sala no muestra ninguna fotografía, todos los recuerdos q necesito empapelan las paredes de mi mente manteniéndome en pie. Todas las sonrisas capturadas en una fotografía y colocadas como adorno en nuestra pequeña sala no sirven para volver a hacerme sonreír. Las quite todas, pero no las guardé, las coloqué en nuestra habitación, mi pequeño santuario de recuerdos.
Cuando me despierto por la noche a causa de las innumerables pesadillas q me atormentan lo primero que veo es tu mirada, observándome desde innumerables marcos de diferentes colores, solo si sé que me estas protegiendo y vigilando puedo volver a dormir.
Finalmente llego al baño y me quito la ropa mojada que se adhiere a mi cuerpo. Seco mi pálida piel con las sedosas toallas que compramos juntos el día que decidimos irnos a vivir juntos. Cuando me estoy secando el pelo empiezo a escuchar notas provenientes de un piano, notas que componen nuestra melodía, notas que salen de tu piano de cola que se encuentra en la sala de estar.
Esas notas, esas endiabladas notas que escucho siempre en mis sueños y que me evocan tu rostro. Mi imaginación vuela y te veo a ti, sentado en el banco del piano con tu dulce sonrisa mirándome, tocando esa preciosa melodía que me tocabas a mí.
Mis ojos se empapan con tristes lágrimas que brotan sin que pueda evitarlo por tu recuerdo. Uso la toalla con la que me estaba secando para secar también mis lágrimas. Me pongo unos pantalones cualquiera y me dirijo a la sala del piano con mi torso desnudo no pudiendo esperar a comprobar si mi imaginación me había jugado una mala pasada.
Me dirijo a la habitación y a cada paso que doy mi corazón se acelera mas y mas, no puedo controlarlo cuando se trata de ti. En mi fuero interno sigo teniendo esa pizca de esperanza loca que me lleva a pensar que volveré a tenerte a mi lado otra vez, por mucho que mi cabeza sepa que eso no es posible.
Abro poco a poco la puerta mientras tu melodía me acompaña, entro en la sala sin mirar el piano, no quiero romper la magia al no encontrarte sentado en el banco y mirándome con esa sonrisa que me acelera el corazón y para mis pensamientos.
Mi mirada busca otro punto donde fijarse y se posa en la única foto que no he podido guardar en nuestra habitación. Esa foto de aquel nudoso árbol, debajo del cual nos juramos amor eterno, que nunca nos separaríamos, que lucharíamos por estar juntos sin miedo a lo que la gente pensase. Debajo de aquel árbol donde hicimos el amor por primera vez, aquel árbol donde cada año íbamos para renovar nuestros votos de amor.
Aquel árbol donde descansas tú.
Mis lágrimas se renuevan y vuelven a caer cuando pienso en el día que te separaste de mí. Ese estúpido día en el que nuestro amor no fue suficiente para que estuvieses a mi lado. No soporto la idea de volver a revivir la imagen del último beso que te di, de las últimas palabras que salieron de tus cansados labios, de la última caricia que me distes. No soporto recordar el día en el que tuve que decirte adiós.
Todos los años vuelvo al árbol para saludarte, todos los años como cuando estabas a mi lado. Todos los años me siento al lado del tronco y toco la tierra con mis manos desnudas para encontrarme un poco más cerca de ti. Todos los años llevo el jersey que me regalaste en la primera cita. Todos los años me juro que no volveré a llorar y todos los años lloro.
Respiro hondo para enfrentarme a la realidad y ver el banco vacío. Mi corazón da un vuelco al ver tu mirado sosteniendo la mía, al ver tus manos pasar por las teclas del teclado y componiendo la armoniosa melodía. Mi corazón palpita alocadamente porque por alguna razón estás sentado enfrente de mí, en el banco de tu preciso piano negro.
Te levantas y te acercas despacio a mí. No puedo moverme no se que hacer, me he quedado congelado. Te paras enfrente de mí y posas una de tus manos sobre mi pecho desnudo y la otra sobre mi cara. Noto tu calurosa piel, noto como tu colar inunda mi cuerpo. Tus preciosos ojos me taladran, veo tu alma a través de ellos, me siento otra vez pleno. Me siento otra vez feliz. Ya no importa nada.
Coges mi mano y me conduces a la puerta. Vamos pasando por cada una de las habitaciones y voy viendo recuerdos del pasado, pero ya no siento pena. Porque estas a mi lado para verlos pasar.
Aprieto tu mano con fuerza, su calor me inunda y me hace sentirme vivo de nuevo. Como había echado de menos tu tacto. Según vamos recorriendo nuestra casa y con ella nuestros recuerdos te observo, voy captando cada uno de aquellos gestos y miradas que antaño me dedicabas. Había olvidado como hacías q me sintiera, tan lleno, tan pleno, tan vivo.
Pasamos por la salita donde está tu sillón y me veo acurrucado en él. Ahora lo entiendo. Te acercas y me cubres con la manta que hay en el respaldo. Me das un último beso como aquél que te di yo hace tanto tiempo. Susurras a mi cuerpo sin vida unas palabras al oído y en el acto las escucho resonar en mi mente “te quiero”; e inmediatamente después vuelves a mi lado.
Me vuelves a coger la mano y me diriges a la salida. Ahora lo comprendo todo, sonrió y miro por última vez nuestra salita, la salita donde pasamos nuestra vida juntos. Cuando llegamos a la entrada me abrazas fuertemente y noto tu aroma. Me das un beso en el cuello y posteriormente otro en los labios. Una lágrima cae por tus mejillas y la restaño con una de mis dedos. Te beso y al apartarme tu digo algo que llevaba mucho tiempo queriéndote decir: “yo también te quiero” Me vuelves a abrazar me sonríes y juntos cruzamos el umbral de nuestra pequeña y acogedora casa.
Notas de un piano resuenan en mis oídos y, ahora, no voy a dejar de escucharlas nunca más.
…
Cierro la puerta de la calle por la que acabo de pasar y dejo mi mano posada en el paraguas empapado por la lluvia que cae en el exterior de mi desierta casa. Me quedo parado un momento mirando el pequeño recibidor de mi casa. Todo sigue igual pero a la vez tan distinto. Guardo el paraguas en el paragüero que se encuentra al lado del mueble de la entrada. Solo otro paraguas lo acompaña, otro paraguas lleno de polvo y que no ha cambiado de posición en todo este tiempo.
Entro en la cocina y enciendo la luz para apartar las tinieblas que me rodean, aunque la luz no las aleja del todo puesto que siguen ahí, esperando. Me preparo un té caliente. El calor inunda mi cuerpo son cada sorbo de ese delicioso té que solo me tomo en ocasiones especiales. Hoy siento que es una ocasión especial puesto que hoy te siento todavía más cerca de mi.
Dejo que el vapor del té inunde mi cara y me reconforte con su dulce aroma, ese aroma tan especial que me trae recuerdos del fondo de mi mente, recuerdos que me resultan a la vez tan placenteros y dolorosos. No siento que el calor inunde mi cuerpo como cuando tú me acariciabas la piel con tus suaves y poderosas manos, pero por lo menos he alejado el frio que inundaba mi helado y dañado corazón por la impetuosa lluvia exterior.
Dejo la taza de té en el fregadero, ya la fregaré mas tarde. Me dirijo al cuarte de baño para quitarme las ropas mojadas y secarme el cuerpo mojado. Cruzo la sala de estar en dirección al baño y me encuentro con el sillón q nadie ha tocado desde que te fuiste. Si acercase la nariz a la lustrosa piel del sillón podría distinguir todavía tu aroma en él. Cuando el dolor y la soledad pueden conmigo llego a encontrar consuelo si me acurruco entre sus suaves brazos y dejo mi mente divagar a los recuerdos forjados en esa sala.
La sala no muestra ninguna fotografía, todos los recuerdos q necesito empapelan las paredes de mi mente manteniéndome en pie. Todas las sonrisas capturadas en una fotografía y colocadas como adorno en nuestra pequeña sala no sirven para volver a hacerme sonreír. Las quite todas, pero no las guardé, las coloqué en nuestra habitación, mi pequeño santuario de recuerdos.
Cuando me despierto por la noche a causa de las innumerables pesadillas q me atormentan lo primero que veo es tu mirada, observándome desde innumerables marcos de diferentes colores, solo si sé que me estas protegiendo y vigilando puedo volver a dormir.
Finalmente llego al baño y me quito la ropa mojada que se adhiere a mi cuerpo. Seco mi pálida piel con las sedosas toallas que compramos juntos el día que decidimos irnos a vivir juntos. Cuando me estoy secando el pelo empiezo a escuchar notas provenientes de un piano, notas que componen nuestra melodía, notas que salen de tu piano de cola que se encuentra en la sala de estar.
Esas notas, esas endiabladas notas que escucho siempre en mis sueños y que me evocan tu rostro. Mi imaginación vuela y te veo a ti, sentado en el banco del piano con tu dulce sonrisa mirándome, tocando esa preciosa melodía que me tocabas a mí.
Mis ojos se empapan con tristes lágrimas que brotan sin que pueda evitarlo por tu recuerdo. Uso la toalla con la que me estaba secando para secar también mis lágrimas. Me pongo unos pantalones cualquiera y me dirijo a la sala del piano con mi torso desnudo no pudiendo esperar a comprobar si mi imaginación me había jugado una mala pasada.
Me dirijo a la habitación y a cada paso que doy mi corazón se acelera mas y mas, no puedo controlarlo cuando se trata de ti. En mi fuero interno sigo teniendo esa pizca de esperanza loca que me lleva a pensar que volveré a tenerte a mi lado otra vez, por mucho que mi cabeza sepa que eso no es posible.
Abro poco a poco la puerta mientras tu melodía me acompaña, entro en la sala sin mirar el piano, no quiero romper la magia al no encontrarte sentado en el banco y mirándome con esa sonrisa que me acelera el corazón y para mis pensamientos.
Mi mirada busca otro punto donde fijarse y se posa en la única foto que no he podido guardar en nuestra habitación. Esa foto de aquel nudoso árbol, debajo del cual nos juramos amor eterno, que nunca nos separaríamos, que lucharíamos por estar juntos sin miedo a lo que la gente pensase. Debajo de aquel árbol donde hicimos el amor por primera vez, aquel árbol donde cada año íbamos para renovar nuestros votos de amor.
Aquel árbol donde descansas tú.
Mis lágrimas se renuevan y vuelven a caer cuando pienso en el día que te separaste de mí. Ese estúpido día en el que nuestro amor no fue suficiente para que estuvieses a mi lado. No soporto la idea de volver a revivir la imagen del último beso que te di, de las últimas palabras que salieron de tus cansados labios, de la última caricia que me distes. No soporto recordar el día en el que tuve que decirte adiós.
Todos los años vuelvo al árbol para saludarte, todos los años como cuando estabas a mi lado. Todos los años me siento al lado del tronco y toco la tierra con mis manos desnudas para encontrarme un poco más cerca de ti. Todos los años llevo el jersey que me regalaste en la primera cita. Todos los años me juro que no volveré a llorar y todos los años lloro.
Respiro hondo para enfrentarme a la realidad y ver el banco vacío. Mi corazón da un vuelco al ver tu mirado sosteniendo la mía, al ver tus manos pasar por las teclas del teclado y componiendo la armoniosa melodía. Mi corazón palpita alocadamente porque por alguna razón estás sentado enfrente de mí, en el banco de tu preciso piano negro.
Te levantas y te acercas despacio a mí. No puedo moverme no se que hacer, me he quedado congelado. Te paras enfrente de mí y posas una de tus manos sobre mi pecho desnudo y la otra sobre mi cara. Noto tu calurosa piel, noto como tu colar inunda mi cuerpo. Tus preciosos ojos me taladran, veo tu alma a través de ellos, me siento otra vez pleno. Me siento otra vez feliz. Ya no importa nada.
Coges mi mano y me conduces a la puerta. Vamos pasando por cada una de las habitaciones y voy viendo recuerdos del pasado, pero ya no siento pena. Porque estas a mi lado para verlos pasar.
Aprieto tu mano con fuerza, su calor me inunda y me hace sentirme vivo de nuevo. Como había echado de menos tu tacto. Según vamos recorriendo nuestra casa y con ella nuestros recuerdos te observo, voy captando cada uno de aquellos gestos y miradas que antaño me dedicabas. Había olvidado como hacías q me sintiera, tan lleno, tan pleno, tan vivo.
Pasamos por la salita donde está tu sillón y me veo acurrucado en él. Ahora lo entiendo. Te acercas y me cubres con la manta que hay en el respaldo. Me das un último beso como aquél que te di yo hace tanto tiempo. Susurras a mi cuerpo sin vida unas palabras al oído y en el acto las escucho resonar en mi mente “te quiero”; e inmediatamente después vuelves a mi lado.
Me vuelves a coger la mano y me diriges a la salida. Ahora lo comprendo todo, sonrió y miro por última vez nuestra salita, la salita donde pasamos nuestra vida juntos. Cuando llegamos a la entrada me abrazas fuertemente y noto tu aroma. Me das un beso en el cuello y posteriormente otro en los labios. Una lágrima cae por tus mejillas y la restaño con una de mis dedos. Te beso y al apartarme tu digo algo que llevaba mucho tiempo queriéndote decir: “yo también te quiero” Me vuelves a abrazar me sonríes y juntos cruzamos el umbral de nuestra pequeña y acogedora casa.
Notas de un piano resuenan en mis oídos y, ahora, no voy a dejar de escucharlas nunca más.
Un Beso y un Abrazo a todos
martes, 28 de septiembre de 2010
Someone once told me that you have to choose
What you win or lose
You can't have everything
Don't you take chances
You might feel the pain
Don't you love in vain
'cause love won't set you free
I can't stand by the side
And watch this life pass me by
So unhappy
But safe as could be
So what if it hurts me?
So what it I break down?
So what if this world just throws me off the edge,
My feet run out of ground
I gotta find my place
I wanna hear my sound
Don't care about all the pain in front of me
I just trying to be happy
I just wanna be happy, yeah
Holding on tightly
just can't let go
just trying to play my role
slowly disappear
But all these days
They feel like they're the same
Just different faces
different place
Get me out of here
I can't stand by the side
Ooh, no
And watch this life pass me by
Pass me by
So what if it hurts me?
So what if i break down?
So what if this world just throws me off the edge?
my feet run out of ground
I gotta find my place
I wanna hear my sound
don't care about all the pain in front of me
I'm just trying to be happy
Oh, happy, Oh
So any turns that I cant see
I'll count a stranger on this road
But dont say victim
Don't say anything
So what if it hurts me?
So what if I break down?
So what if this world just throws me off the edge?
My feet run out of ground
I gotta find my place
I wanna hear my sound
Don't care about all the pain in front of me
I just wanna be happy
Happy
I just wanna be
Oh
I just wanna be
Happy
Desesperación
Siguiendo el consejo de una persona a la que conocí hace paco aqui estoy, escribiendo estas líneas simplemente para descargarme.
Eso es lo que me gusta de escribir en este espacio, no me importa q nadie lo lea porque en realidad no lo escribo por la gente, lo escribo porq siento que debo hacerlo. No podeís haceros una idea lo bien q te sientes al expresar como te siente y plasmarlo de forma escrita.
Ahora me siento agobiado por la cantidad de cosas que tengo que realizar para la universidad, agobiado por todos los problemas que la gentuza de mi universidad nos pone para poder acabar la carrera. Me siento preocupado por mi familia, por mis padres por mis hermanos. Me siento preocupados por su futuro, me siento preocupado por el mío.
Puff, toda mi vida a cambiado al comenzar el curso. ¿Pero sabeis una cosa? Estoy preparado para el cambio, me siento preparado para afrontar todo lo que se me echa encima.
Me siento BIEN con todo, porque se que puedo con ello.
No soy débil, puedo con este año.
Eso es lo que me gusta de escribir en este espacio, no me importa q nadie lo lea porque en realidad no lo escribo por la gente, lo escribo porq siento que debo hacerlo. No podeís haceros una idea lo bien q te sientes al expresar como te siente y plasmarlo de forma escrita.
Ahora me siento agobiado por la cantidad de cosas que tengo que realizar para la universidad, agobiado por todos los problemas que la gentuza de mi universidad nos pone para poder acabar la carrera. Me siento preocupado por mi familia, por mis padres por mis hermanos. Me siento preocupados por su futuro, me siento preocupado por el mío.
Puff, toda mi vida a cambiado al comenzar el curso. ¿Pero sabeis una cosa? Estoy preparado para el cambio, me siento preparado para afrontar todo lo que se me echa encima.
Me siento BIEN con todo, porque se que puedo con ello.
No soy débil, puedo con este año.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Tratamiento
¿Hasta qué punto se debe seguir con el tratamiento terapeútico en una situación en la que ya no se puede hacer nada?
La eterna cuestión.
Vuelta a la vida
Sonreir, vuelvo a sonreir. Vuelvo a poner esa cara de estúpido. Me vuelvo a sentir bien 24 horas al dia. Me sietno de nuevo emocionado por las cosas. Hacia mucho tiempo que no se me pasaba una tarde volando sin darme cuenta, hacia mucho tiempo que no me reia tanto una tarde.
Nuevo curso
Ya en tercero de enfermería, último curso de la diplomatura. Ya llevo tres semanas y me siento en mitad del curso, me siento inmerso en la enfermería.
Esta mañana he asistido a una clase de cuidados paliativos y he recordado por queé me encanta esto, por qué he nacido para cuidar de la gente, por qué voya dedicar mi vida a ser enfermero.
Quiero cuidar, quiero hacerle las cosas más fáciles a la gente, quiero que cuando un paciente este conmigo se encuentre mejor, vuelva a tener ganas de sonreir. Vuelva a reir por cada una de las cosas que merecen la pena sonreir, que un paciente vuelva a sentir cada una de las particualas de vida que dominan este planeta trspasandole.
Quiero escuchar lo que el paciente tiene que decir, que nunca es poco y siempre es enriquecedor.
Quiero volver a sentirme vivo, volver a sentirme protegido en un hospital, volver a ser un enfermero más...
sábado, 28 de agosto de 2010
Empezar de cero
Dentro de poco empieza un nuevo curso y con el me toca empezar una nueva vida.
No es que la otra estuviese del todo mal, pero el tiempo avanza y no podemos quedarnos contemplando el paso del tiempo.
Vivir, eso es lo que tenemos que hacer.
No es que la otra estuviese del todo mal, pero el tiempo avanza y no podemos quedarnos contemplando el paso del tiempo.
Vivir, eso es lo que tenemos que hacer.
jueves, 19 de agosto de 2010
¿Por qué?
Por qué tiene q ser la vida tan dificil, todo tan complicado. Por qué simplemente no podemos ser felices sin más, sin complicaciones ni quebraderos de cabeza.
Por qué aunque no estes te sigo sintiendo tan cerca. Por qué aunque no pueda tenerte aun quiero verte.
Por qué cada lágrima es siempre más amarga que la anterior. Por qué respirar me duele tanto que cada aliento me supone una agonía. Echo tanto de menos poder besarte, abrazarte o mirarte que el simple hecho de ver algo que me recuerde a ti me abrasa por dentro.
Todo es una mierda, luchar por algo solo trae problemas, pero qué otra opción queda.
Estoy harto de luchar por todo, simplemente quiero vivir.
Cualquiera de vosotros podria arrancarme el corazón en estos momentos que no sentiria nada, ya que, más dolor del que siento ahora sería imposible.
Por qué aunque no estes te sigo sintiendo tan cerca. Por qué aunque no pueda tenerte aun quiero verte.
Por qué cada lágrima es siempre más amarga que la anterior. Por qué respirar me duele tanto que cada aliento me supone una agonía. Echo tanto de menos poder besarte, abrazarte o mirarte que el simple hecho de ver algo que me recuerde a ti me abrasa por dentro.
Todo es una mierda, luchar por algo solo trae problemas, pero qué otra opción queda.
Estoy harto de luchar por todo, simplemente quiero vivir.
Cualquiera de vosotros podria arrancarme el corazón en estos momentos que no sentiria nada, ya que, más dolor del que siento ahora sería imposible.
jueves, 5 de agosto de 2010
Te quiero amor
Tenemos la mala costumbre de querer a medias,
de no mostrar lo que sentimos a los que están cerca,
tenemos la mala costumbre de echar en falta lo que amamos,
sólo cuando lo perdemos es cuando añoramos.
Tenemos la mala costumbre de perder el tiempo,
buscando tantas metas falsas tantos falsos sueños,
tenemos la mala costumbre de no apreciar lo que en verdad importa,
y sólo entonces te das cuenta de cuántas cosas hay que sobran.
Hoy te daría los besos que yo por rutina a veces no te di,
hoy te daría palabras de amor y las caricias que perdí,
cuanto sentimos cuanto no decimos y a golpes pides salir,
escúchame antes que sea tarde antes que el tiempo me aparte de ti.
Hoy te daría los besos que yo por rutina a veces no te di,
hoy te daría palabras de amor y las caricias que perdí,
cuanto sentimos cuanto no decimos y a golpes pides salir,
escúchame antes que sea tarde antes que el tiempo me aparte de ti.
Tenemos la mala costumbre de buscar excusas,
para no desnudar el alma y no asumir culpas
tenemos la mala costumbre de no apreciar lo que en verdad importa,
y sólo entonces te das cuenta de cuántas cosas hay que sobran.
Hoy te daría los besos que yo por rutina a veces no te di,
hoy te daría palabras de amor y las caricias que perdí,
cuanto sentimos cuanto no decimos y a golpes pides salir,
escúchame antes que sea tarde antes que el tiempo me aparte de ti.
Hoy te daría los besos que yo por rutina a veces no te di,
hoy te daría palabras de amor y las caricias que perdí,
cuanto sentimos cuanto no decimos y a golpes pides salir,
escúchame antes que sea tarde antes que el tiempo me aparte de ti.
Tenemos la mala costumbre.
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